El Barça necesitaba una noche épica y empezó a jugarla mucho antes del pitido inicial. Tras una semana de mensajes apelando a la remontada, el primer gol fue emocional: el regreso de la Grada dAnimació, un año y cuatro meses después. El jugador número 12 volvía a casa tras meses de reclamaciones constantes, tanto en Montjuïc como en el nuevo Camp Nou, donde partido tras partido la afición pidió su retorno.
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