«Han tirado unos mil misiles desde Irán y claro que se escuchan las explosiones, pero los han interceptado. Muchas cosas que se divulgan son falsas. Tenemos una alta seguridad y hacemos vida normal». Fede Cartabia va camino de los siete años en Dubai, después de que tuviese que dejar A Coruña, y busca seguridades en su día a día y en su entorno, a pesar de que los Emiratos Árabes Unidos vive un ambiente bélico por las consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. La vida sigue para él, para su familia y para el Shabab Al-Ahli, un equipo con el que ha ganado «diez títulos y ha jugado otras seis finales» desde 2019, pero siempre tiene un hueco en su corazón para ese Dépor que dejó hace menos de una década con todo el dolor de su corazón.
«Me gustan Mella, Noubi, Alti y Yeremay, que ante el Racing tiró un caño de futbolista con personalidad»
«Me dolió más a mí marchame del Deportivo que a ellos que me fuese. Aun me acuerdo de ese maldito partido de Mallorca». El argentino de Bombal, uno de los ojitos derechos de Riazor, no niega que le hubiera costado encontrar un destino mejor que Dubai para proseguir con su carrera, pero eso no significa que aún le escueza el desenlace de ese flechazo que vivió con el equipo coruñés y con su grada y que se cortó de manera abrupta. El zurdo llegó en Primera, bajó y lo apostó todo por volver a la primera para seguir echando raíces en A Coruña. Casi lo logra, se le fue por unos centímetros. A partir de ahí, sus caminos se separaron en el verde porque su contrato era inasumible para la entidad coruñesa y por los controles económicos de LaLiga, sin el seguro de descenso. Eso sí, no ha dejado de ser un deportivista más en la distancia.
«Me dolió más a mí marcharme que al Dépor que me fuese. Me acuerdo del maldito partido de Mallorca»
Seguidor en la distancia
«Veo casi todos los partidos del Dépor», avanza el argentino en una conversación telefónica camino del entrenamiento. Él solo se arranca, porque los jugadores que le llaman la atención están muy claros. «Tiene unos jóvenes con mucho futuro, son muy buenos. Yeremay es increíble. Son varios. Mella es un gran jugador, Noubi también me gusta y ahora acaba de llegar Altimira», relata antes de detenerse en el 10 que es el que más le llena los ojos. Hablan el mismo idioma, aunque no hayan coincido en un terreno de juego: «Yeremay es diferente. Cuando agarra la pelota, algo va a pasar, todo el mundo lo espera. Cuando tiene su día es imparable. Es un canario con desparpajo. Esos jugadores...», cuenta antes de adentrarse en un partido y en una jugada que le llamaron poderosamente la atención: «Contra el Racing nada más empezar el partido le tiró un caño a uno ahí delante de su área. Eso solo lo hacen los futbolistas que tienen personalidad. Llega a ser cualquier otro y revienta esa pelota. Ojalá siga muchos años en A Coruña y que el deportivismo disfrute mucho de él».
«Pocos equipos de Primera meten tanta gente en el estadio. Ahora les está tocando disfrutar y me alegro»
El Dépor del que se fue Cartabia era un equipo débil que tuvo que abrirle la puerta por no poder pagar su sueldo y ahora rechaza ofertas millonarias por sus jóvenes. Las circunstancias cambian, aunque el zurdo de Bombal cree que ese fuego que proviene de la grada y que guía al club coruñés siempre se ha mantenido. «La gente de A Coruña siempre ha sido impresionante, conmigo, con los jugadores en los mejores momentos. Pocos equipos de Primera meten tanta gente en el estadio y ahora les está tocando disfrutar, me alegro. Hay pocos puntos de diferencia con los equipos de arriba y hay que aguantar así hasta los cinco o seis últimos partidos, que es cuando se juega todo. Tiene una buena base de equipo para pelear el ascenso. En Segunda no gana el mejor, sino el que más aguanta».