El Barça tendrá que aprender a vivir sin Alexia Putellas. Y quizá por eso cobra todavía más valor la manera en la que la capitana ha afrontado este último año. Alexia se marcha habiéndolo ganado todo. Se marcha feliz, en paz y siendo la mejor. Pero también con la tranquilidad de sentir que deja el Barça preparado para seguir compitiendo por todo sin ella. Eso era importante para ella. Por eso también ha tenido gestos no tan visibles, pero de una importancia enorme.
Durante años, Alexia ha entendido que el gran reto del Barça no era únicamente ganar títulos, sino conseguir que las nuevas generaciones heredaran la mentalidad que convirtió a este equipo en el mejor del mundo. Lo hizo primero con Claudia Pina, después con Jana Fernández o Bruna Vilamala, más tarde con Vicky López y ahora con la nueva hornada de jóvenes que empieza a asomar desde abajo, como Clara Serrajordi o Aïcha Camara.
En mi libro ‘No ens diguis que és impossible: l’equip que ho ha canviat tot’, Alexia confesaba cómo intentaba preparar a las más jóvenes para el día en que les tocara liderar el equipo. "Mi mensaje siempre ha sido sobre la importancia de entender dónde están. Que la Champions que acabamos de ganar mañana ya no valdrá. Porque habrá un momento en el que nosotras no estemos y ellas tendrán que tirar todo esto para adelante y mantener esta mentalidad", explicaba. "Estad tranquilas, ahora tenéis cierto margen y hay diferentes roles, no os queméis antes de que os toque. Pero cuando os toque, tenéis que estar”, les repetía. También les advertía del desgaste que supone sostener al Barça en la élite y de la responsabilidad que acabarían asumiendo algún día. Porque ella siempre entendió que el éxito del club no dependía solo del talento, sino de transmitir una manera de competir y de vivir este escudo.
Eso es exactamente lo que ha intentado hacer hasta el final: preparar el Barça sin Alexia.
También lo ha hecho reforzando públicamente la figura de Pere Romeu. Lo dijo cuando todavía había dudas externas. Lo repitió cuando el equipo empezó a convencer desde el juego. Y volvió a hacerlo después de ganarlo todo, en Maria Cristina y en su acto de despedida en el Spotify Camp Nou. Que una voz tan importante dentro de la historia del Barça avale así a su entrenador no es un detalle menor.
Ahora empieza otra etapa. Y dentro del club existe la sensación de que este nuevo ciclo necesita seguir reforzándose para mantenerse en la cima, a pesar de los obstáculos externos. Lo han deslizado futbolistas importantes del vestuario, también Pere Romeu y la propia dirección deportiva. Apostar por la Masia, algo que el Barça está haciendo muy bien, no es incompatible con incorporar talento diferencial capaz de elevar todavía más el nivel competitivo de la plantilla.
De hecho, esa mezcla ha sido siempre la gran clave del éxito. El Barça dominó Europa cuando consiguió juntar una generación irrepetible formada en casa con futbolistas diferenciales llegadas de fuera. Graham o Pajor, por ejemplo, entre otras. El reto ahora pasa por encontrar el equilibrio adecuado para sostener una hegemonía que nadie regala.
La posible renovación de Torrejón sería también una gran noticia en este contexto. Patri Guijarro está llamada a liderar este nuevo Barça, pero estar acompañada de referentes que entienden perfectamente la exigencia y la cultura competitiva del club, también con Irene Paredes, sigue siendo fundamental. Igual que lo será seguir cuidando a futbolistas diferenciales que representan el presente y el futuro del proyecto, como la misma Patri.
Porque sustituir a Alexia será imposible. Pero proteger todo lo que ayudó a construir sí debería ser una prioridad