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Tensión con Julián Álvarez

El futuro de Julián Álvarez no está nada claro. Y lo que es peor, a medida que avanzan los días, el ruido mediático a su alrededor cada vez es más ensordecedor. Todos los actores que intervienen en este culebrón se limitan a generar más confusión. A las puertas del Mundial, una de las grandes estrellas de Argentina aún no sabe donde jugará la próxima temporada.

De momento, ante tal avalancha de rumores y opinadores externos, Julián Álvarez ha optado por guardar silencio. Es cierto que en el tramo final del campeonato, de forma sutil y con máxima delicadeza, se limitó a alimentar el flirteo respecto a su posible salida. Todo estaba abierto y con una clara vocación de llegar a un acuerdo amistoso entre todas las partes: Julián salía, escogía equipo y el Atlético Madrid ingresaba un cuantioso traspaso. Demasiado bonito para que fuera realidad.

Escenario convulso en París

Hace solo unos días adelantábamos que el PSG, una vez solventada la gran final de la Champions League, intentaría reabrir las negociaciones con el Atlético Madrid y Julián Álvarez para intentar reconducir un fichaje que en los primeros sondeos no había arrancado bien. O al menos no habían encajado todas las piezas.

Atlético Madrid y PSG sí están en sintonía en el fondo de la operación. Julián quiere salir y el club colchonero no vería con malos ojos que fuera a París. El único inconveniente es que el traspaso exigido de entrada oscila alrededor de los 150 millones de euros. Una cifra que en el PSG consideran abusiva, aunque el proceso negociador no solo podría abaratarla sino que además se contemplaría la inclusión de algún futbolista que ayudara a moldear las cifras finales.

Sin embargo, en esta pequeña ecuación faltaba la tercera pieza, y la más importante al fin y al cabo: Julián Álvarez. El internacional argentino ya ha trasladado a través de su agente que el PSG no es su objetivo prioritario, al menos a primeros de junio. Su deseo apunta al Camp Nou. No es una negativa tajante al conjunto de Luis Enrique, pero sí marca un orden de prioridades en estos momentos.

Los recelos no han gustado en París. Justo al finalizar la final de la Champions, el propio director deportivo, Luis Campos señalaba que el PSG solo se reforzaría este verano con aquellos jugadores que realmente quisieran dar un paso al frente para firmar con el campeón de la Champions. Los que mantuvieran dudas, no entraban en sus planes. Más de uno interpretó que era un mensaje en toda regla dirigido hacia Julián y su agente.

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Luis Campos, Nasser Al-Khelaifi y Luis Enrique, en la celebración de la Champions League del PSG en Budapest
ANNA SZILAGYI / EFE
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Relación gélida en Barcelona

La frialdad de Julián Álvarez a la hora de calibrar su fichaje por el PSG invitaría a pensar que el argentino camina con paso firme en su deseo de vestir de azulgrana la próxima temporada. A priori, todo debería ser fácil, pero ni mucho menos es así.

En este caso, una vez más, falta por cuadrar el tercer actor, que no es otro que el club vendedor, el Atlético Madrid. Vista la exhibición del club colchonero en sus redes sociales arremetiendo contra el Barça y sus 'presuntas maniobras' para acercarse al futbolista y exhibir la negociación en público, es evidente que nadie está por la labor de traspasar a Julián al Spotify Camp Nou.

La tercera vía

Entre tanta hostilidad y animadversión, parece que el inicio del Mundial puede marcar un punto de inflexión. Desde París contemplan un periodo de reflexión. Nada de negociaciones ni tan siquiera sondeos, toca rebajar tensiones y esperar que la cita mundialista haga recapacitar a todas las partes. El PSG mantiene las puertas abiertas, el Atlético Madrid debería flexibilizar su postura económica pero, sobre todo, Julián debería abrazar los colores del vigente campeón de la Champions. Algo que hasta el momento no ha hecho ni en público ni en privado.

En Barcelona, poco más o menos, replican la estrategia parisina. Se entiende que el ambiente caldeado no ayuda en nada a rebajar exigencias económicas y a facilitar vías de interlocución con un Atlético herido en su orgullo propio. Así que ha llegado la hora de 'aparcar' públicamente el caso Julián y esperar a que el desarrollo del Mundial devuelva la calma a todos los interlocutores.

Con los clubes interesados tomándose un periodo de receso y Julián optando por la vía del silencio, el Atlético de Madrid tiene la partida controlada. A día de hoy, y según se desprende de las informaciones surgidas desde el PSG y Barça, el club colchonero se mantiene firme en su postura. Si Julián quiere salir, objetivo prioritario el PSG. En el peor de los casos, un club lejos de la Liga española. El Barça no se contempla, puerta cerrada para Laporta.

El PSG espera que el tiempo y la necesidad hagan recapacitar a Julián Álvarez. El Atlético se abona a la tesis parisina. El Barça confía en que el Mundial sofoque las iras colchoneras y los deseos de Julián se hagan realidad. Toca esperar

Fuente original: www.sport.es →