Javi Galán nació en Badajoz hace 31 años. Ha jugado de sur, en Córdoba, a norte, en San Sebastián y Pamplona; en el centro que es Madrid y a su este, en Huesca. En diferentes latitudes y con diferentes camisetas. Apenas había militado dos campañas (21-23) en el Celta durante su década como profesional. Regresa a Vigo, sin embargo, proclamándolo suyo. «Lo siento como mi casa», repetirá. En el club lo sienten como propio. Lo afirma el consejero Sergio Álvarez en su presentación: «Estamos moi contentos de que volva a estar aquí».
Habría que ampliar esa naturaleza viguesa al área metropolitana. «La novia es de Baiona. Donde manda capitán...», precisa el director deportivo, Marco Garcés. El mandato del corazón se reflejó en la cartera. Galán renunció a la ampliación de contrato con Osasuna que podía ejecutar de manera unilateral. «Hizo un esfuerzo grande para venir acá. Renunció al salario que ya tenía comprometido para estar con nosotros. Eso te dice el compromiso que tiene con este club, el amor a estos colores».
Todo conjuga con el interés futbolístico. «Experiencia e coñecemento do clube», resume Sergio y Garcés se adhiere: «Nos da mucho de lo que venimos buscando. Tiene ese poso, esa experiencia de jugar en los grandes escenarios, en partidos de copa europea, que es algo que venimos necesitando. Puede salir con la pelota trasladándola, similar a Febas. No es sólo asociativo, sino que puede arrastrar la pelota. Es un fichaje que nos pone muy contentos».
«Siempre he tenido en la cabeza, desde que salí de aquí, que quería volver. Por suerte se ha dado», asegura Galán, traspasado en aquel verano de 2023 al Atlético en una operación cifrada en 15 millones, pero rebajada por la inclusión de Manu Sánchez. En el cuadro rojiblanco vivió de todo: la suplencia y la titularidad, el descarte y la cesión. Jamás se olvidó del Celta. «Pasé sólo dos años aquí, pero fueron los mejores; en los que más a gusto me he sentido en mi carrera. Desde el principio sabía que quería venir y cuando dos partes quieren, se llega a un acuerdo», asegura. Ha firmado hasta 2028.
A la nostalgia se le añade la valoración del futuro. «Disfrutar de un Celta en Europa es un punto importante, pero no el más importante ni el definitivo», sostiene. Menciona, antes, «el ambicioso proyecto que tienen y están construyendo. Me lo han trasladado y ya se veía desde fuera». Afirma haber contemplado desde la distancia «un club con aires nuevos, joven, con gente con muchas ganas de hacer crecer al Celta y que lo siente». Y ahora, «desde dentro», confirma: «Aunque muchas caras son conocidas, el ambiente es distinto; sobre todo, de mucha ilusión».
"Decido mejor"
También en él mismo se combinan permanencia y transformación: «Sigo siendo el mismo jugador, pero con más experiencia. Siempre he sido muy individualista. No he perdido mi esencia, pero la experiencia te hace muchas veces elegir mejor». Y recuerda que ya con Carvalhal jugó «mucho en línea de cinco», como le tocará a las órdenes de Claudio. «En todos los equipos no sé si habré jugado más de lateral o carrilero. He alternado las dos posiciones y en ambas me siento cómodo».
La plantilla realiza esta mañana en Afouteza su primer entrenamiento. A Galán ya se le ha visto corretear estos días sobre la hierba mosense. A su lado, Iago Aspas. «Lo sufriré mucho en el campo porque es muy pesado», se ríe y luego reitera su celtismo en el escalofrío: «Me hace mucha ilusión disfrutar de su último año».