Este Valencia Basket no se pone límites. Tras la victoria del martes ante el Emporio Armani Milán, los de Pedro Martínez volvieron a lanzar un mensaje al baloncesto europeo derrotando con contundencia a uno de los grandes del continente (102-84), un Panathinaikos que se vio superado desde el inicio por un equipo más intenso, más veloz y con un talento a raudales, con un Jean Montero estelar que volvió a demostrar ser uno de los mejores jugadores de Europa. A falta de un partido, solo falta conocer el rival de cuartos, pero lo que es seguro es que el Roig Arena será decisivo en una eliminatoria al mejor de cinco partidos.
Tras un minuto de silencio en memoria de Dusko Vujosevic, entrenador leyenda del Partizan, el partido empezaba con el descarte de Yankuba Sima y un quinteto inicial formado por Darius Thompson, Brancou Badio, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Neal Sako.
Lessort, tras un rebote ofensivo, abría el marcador tras fallar Badio el primer lanzamiento. Pero el senegalés no tardaría en responder con un triple que empezaba un parcial de 8-0, con Darius anotando también desde el 6,75 y Pradilla poniendo el 8-2.
Pedro Martínez empezaba a mover el banquillo antes de los tres minutos dando entrada a Moore y Reuvers tras una canasta de Juancho Hernangómez. Lessort aún reducía la diferencia a solo dos puntos, pero un Reuvers que sigue en estado de gracia, encadenó siete puntos empezando desde el 6,75 para estirar el marcador hasta un 15-8.
Tras un intercambio de canastas y de triples, en las manos de Badio y Darius por parte local y Sloukas y Hayes-Davis por parte visitante, los de Ergin Ataman lograban acercarse a solo cuatro puntos al final del primer cuarto (27-23), tras un 2+1 final de Sloukas.
Magia de Montero
Isaac Nogués, el único taronja que no había jugado en los primeros diez minutos, salía en el segundo cuarto levantando a la afición una vez más con su energía y esfuerzo defensivo, en unos primeros instantes en los que los locales volvieron a abrir una pequeña brecha tras los triples de Taylor y Reuvers y los mates de Puerto y del propio Nate, que ponía el 38-30.
Los griegos intentaban reducir diferencias en las manos de Osman, TJ Shorts y Sloukas, pero unos minutos mágicos de Montero (con siete puntos seguidos) volvieron a dejar contra las cuerdas a un Panathinaikos que necesitaba ganar para acercarse al playoff. Badio se sumaba a la fiesta con un nuevo triple y aunque Nunn y Hayes-Davis redujeron diferencias con un parcial de 0-4 antes del descanso, los taronja lograron irse al vestuario con un merecido 56-47, sin nada decidido pero con un colchón para ser optimista de cara a la segunda parte.
Calma y estirón de nuevo
La victoria del Olympiacos ante el Hapoel dejaba a los taronja ya sin opciones de luchar por acabar primero la Fase Regular, pero la opción de asegurar la condición de cabeza de serie y el factor cancha en los cuartos estaba a tiro y los taronja no querían dejar escapar su primera oportunidad de lograrlo.
Badio respondía desde el 6,75 a un primer triple de Osman y Puerto hacía lo propio tras los siguientes puntos de los griegos desde el tiro libre. El juego se ralentizaba y el ritmo anotador bajaba en ambos aros, pero el Panathinaikos lograba sacar mejor rédito de unos minutos de imprecisiones, sobre todo con un Osman que empujó de los suyos para poner el 66-61 a 3:50 del final del tercer cuarto.
El momento era delicado, pero una vez más, los taronja supieron mantener la calma y seguir con su plan de juego, con Darius anotando acto seguido y Costello y Montero repitiendo poco después para estirar el marcador hasta el 79-68, a pesar de las continuas faltas a favor de los griegos y la cuarta que vio Badio a poco más de un minuto para acabar el tercer período.
Y aún faltaba la guinda con un triple lejano de Jean Montero que ponía en pie a la afición taronja y silenciaba a la nutrida representación de aficionados griegos en el Roig Arena (82-69).
Máxima diferencia y fiesta final
Los taronja no querían vivir de rentas pese a su cómoda ventaja y en un gran inicio con intensidad y verticalidad, Reuvers, Key y Taylor lograban disparar el marcador hasta su máxima diferencia hasta el momento (+16) con un 88-72. La cara de Dimitris Giannakopoulos, presidente del Panathinaikos, era un poema. La solidez taronja hacía complicado imaginar que se pudiera escapar el partido y la afición disfrutaba con un equipo que les permite soñar con todo esta temporada.
Ya no tuvieron fuerzas los de Ataman para seguir intentando la remontada y no les quedó más remedio que asistir a la guinda final del recital de Jean Montero (22 puntos, 7 asistencias y 30 de valoración), que llevó la euforia a una grada en la que ya se empezaban a hacer cábalas sobre los posibiles rivales en cuartos. Sea el que sea, el factor pista está ganado y el Roig Arena será decisivo tras el contundente 102-84 de este jueves, que acabó con los jugadores dando de nuevl la vuelta a la pista en una nueva muestra de la comunión perfecta entre equipo y afición.