Si algún socio del Barça descubre que alguien va a lanzar una bomba sobre el Camp Nou y no lo denuncia, se convierte en cómplice. Y si presume de saber que va a estallar y lo único que hace es pregonarlo a los cuatro vientos, también es copartícipe. No hay inocencia posible. O se frena el delito o se alimenta el miedo.
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