En diciembre de 2019, tras la salida de Arsène Wenger y la corta y convulsa etapa de Unai Emery, Mikel Arteta aterrizaba en el banquillo del Arsenal con la misión de enderezar y llevar al éxito al equipo de su vida. Desde entonces, gracias al personal estilo de dirigir del técnico vasco y al respaldo económico y moral del club, el crecimiento de los londinenses ha sido exponencial. Sin embargo, parece que en la mentalidad del equipo todavía queda algo de ese gen perdedor que acostumbra a acompañar a los gunners, quienes, a pesar de ser integrantes del Big Six, no ganan la Premier League desde la temporada 2003/2004.
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