El mundo digital ha cambiado para siempre las reglas del juego económico a nivel global. Es lo que asegura Morgan Housel, un reconocido analista financiero y autor del libro 'The Psychology of Money', quien afirma que "hacerse rico es ahora más fácil que nunca".
¿El motivo? El experto lo ve muy simple: internet ha eliminado barreras geográficas y ha multiplicado la capacidad de llegar a millones de personas con una sola idea.
¿Por qué es tan sencillo hacerse millonario hoy en día?
Lo comprendo; la mayoría de los que estamos leyendo este texto no somos ni mucho menos millonarios. Pero Morgan Housel explica que en el pasado, un empresario dependía de los clientes de su entorno. Hoy en día, cualquier producto, servicio o contenido se puede comercializar a escala global con una inversión inicial mínima.
Plataformas digitales, redes sociales y comercio electrónico permiten que una marca personal o un negocio crezcan a una velocidad impensable hace apenas unas décadas.
SIn embargo, el experto también advierte de una paradoja. Aunque generar riqueza sea más accesible, la percepción de lo que significa "ser rico" también ha cambiado radicalmente. Si hace 80 años con tener una vivienda, un coche y estabilidad familiar bastaba, ahora el listón se ha disparado: jets privados, islas, mansiones y estilos de vida de alto nivel son el nuevo estándar al que aspiramos.
Se trata de un fenómeno conocido como "efecto goteo aspiracional" que provoca que el éxito económico sea más visible, y al mismo tiempo, más difícil de alcanzar psicológicamente. Las redes sociales amplifican los logros de unos pocos y elevan las expectativas del resto de mortales.
Entonces, ¿por qué dice que hay tantas oportunidades para crear riqueza, si al mismo tiempo ser rico es más complicado? Una paradoja que marca el devenir económico de nuestra generación y de aquellas que vienen detrás.