Talento, sacrificio, suerte... Hay muchos factores que determinan la posibilidad de tener una buena carrera en la élite del fútbol, pero uno, a veces olvidado, es fundamental: la confianza de los entrenadores. El caso de Kobbie Mainoo refuerza esta tesis: un superclase por el que muchos equipos pagarían una buena millonada, pero que no contaba para Rúben Amorim, quien no logró trasladar su filosofía futbolística a Old Trafford.
Su irrupción en abril de 2024 ilusionó a un Manchester United que encadenaba desgracias. Marcó su primer gol en Old Trafford contra el Liverpool, con solo 18 años. De la generación del 2005, aquel canterano empezaba a dar sus primeros pasos en la Premier League, y de qué manera. Rápidamente se convirtió en titular y debutó con la selección inglesa. Estaba resguardado por Casemiro y Bruno Fernandes en el centro del campo. Lo tenía todo para ser una de las caras visibles de la reconstrucción del club. El contexto era ideal.
Gareth Southgate en los ‘Three Lions’ y Erik ten Hag en tierras mancunianas estaban encantados con él. Conducción, agilidad, criterio, un pase finísimo... También llegada. El Manchester United tenía a una ‘joya’ entre sus manos, que encima presentaba una personalidad y un liderazgo impropios de alguien que empieza a asomar la cabeza en la élite del fútbol. Unas cualidades técnicas, tácticas y mentales que no impresionaron a Amorim.
'Free Kobbie Mainoo'
Llegó el portugués al banquillo y Mainoo desapareció. Habitual del banquillo, su pérdida de protagonismo fue tal que el hermano del jugador, Jordan, se convirtió en icono de Old Trafford por vestir una camiseta negra con un claro mensaje: ‘Free Kobbie Mainoo’, con la reconocida tipografía que Nike usa normalmente con su eslogan ‘Just Do It’. La particular campaña del hermano de Mainoo se hizo muy viral en redes sociales, donde subía instantáneas tomadas en la primera fila del estadio con la camiseta.
El ostracismo terminó con la salida de Amorim. Michael Carrick tomó las riendas del equipo y uno de sus primeros cambios fue recuperar el 4-2-3-1, enterrando por completo el sistema con tres defensas del luso. Mainoo volvió a ser indiscutible, con Casemiro guardándole las espaldas. Una decisión que permitió acercar a Bruno Fernandes al área. ¿El resultado? Un equipo que quiere el balón, que vuelve a ganar y que ocupa puestos de Champions League alcanzada la 24ª jornada de Liga.
Talento natural
¿Casualidades? En el fútbol hay pocas. El talento de Mainoo ha empujado al equipo. Dídac Peyret, compañero de redacción, estuvo muy acertado al compararlo con Thiago Alcántara. La manera de manejar el cuerpo, de amagar, de pasar el balón... Cuesta no pensar en el ex del Barça viendo según qué vídeos, y cuesta también entender por qué Amorim no insistió más en buscarle acomodo en su once.
Comparaciones a un lado, Mainoo es un talento exquisito. Y en las manos apropiadas, como las de Michael Carrick, que está haciendo méritos para seguir en el Manchester United pasado el verano, es capaz de mejorar dinámicas y cambiar resultados. Solo hay que remitirse a los hechos: ha jugado los 90 minutos en los últimos seis partidos y el United no ha perdido ninguno (cinco triunfos y un empate), venciendo al Manchester City (2-0) o conquistando el Emirates Stadium (2-3). Mainoo sirvió dos pases de gol.
Lo que Kobbie ha hecho a una edad tan joven es realmente increíble. Olvidamos lo joven que aún es
Entrenador del Manchester United
“Conozco a Kobbie desde hace mucho tiempo. Empecé a trabajar con él cuando tenía 13 o 14 años, creo, cuando estaba empezando a dar mis primeros pasos como entrenador. Lo que Kobbie ha hecho a una edad tan joven es realmente increíble. Olvidamos lo joven que aún es. Simplemente me encantaba verlo jugar y saber de lo que era capaz. Así que no fue una gran decisión ponerlo a jugar”, reconoció al ser preguntado sobre el centrocampista.
“Hay cosas en las que puede mejorar, cosas en las que puede perfeccionarse, pero todavía no hemos empezado con nada de eso porque simplemente lo estamos dejando ir y que encuentre su ritmo y su fluidez para jugar al fútbol nuevamente. He sido muy consciente de no darle demasiadas órdenes: un par de pequeños consejos, algunas cosas posicionales y algunos detalles aquí y allá, pero confío en lo que es. Es un futbolista fantástico y tiene un talento enorme”, añadió en declaraciones a la 'BBC'.
Un verso libre que rompe con la falta de ideas y verticalidad que ha acompañado tanto al United en estos últimos años. Y también una gran demostración de las capacidades que tiene Carrick como entrenador. A veces, no hay que saturar al futbolista con excesivas órdenes. El mejor consejo suele ser confiar en uno mismo. En el caso del United, en el talento de Kobbie Mainoo.