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Elena Sánchez y Noa Marchena, presente y futuro del Valencia

Cumplir un sueño de la niñez. Al alcance de pocas, pero no de Elena Sánchez y Noa Marchena. Dos futbolistas que llegaron a la Academia del Valencia CF con apenas diez años y que, después de media vida en la entidad blanquinegra, han tenido la oportunidad de debutar con el primer equipo. Un premio al trabajo que han hecho día a día en las categorías inferiores, donde, a medida que iban creciendo, el sentimiento de pertenencia al club se iba intensificando. Porque no solo es un equipo, va más allá. Es una familia, una segunda casa. Y ahora, también, el reflejo de lo que el Valencia es y quiere ser: presente y futuro que late por su escudo.

Llegar y besar el santo

Cuando una jugadora —sobre todo si ocupa las posiciones de arriba— se imagina cómo podría ser su debut soñado, muy fácilmente podría describir el estreno de Elena Sánchez con la casaca del primer equipo. Porque después de siete años defendiendo el escudo del Valencia, el 1 de febrero de 2026 es uno de esos días que siempre recordará. Corría el minuto 88 cuando Mikel Crespo decidió dar entrada a la joven extremo en sustitución de Rebecca Elloh. “Tanto poder entrenar con el primer equipo, como la primera convocatoria es increíble. Debutar después de mucho tiempo y trabajo es como: por fin”, confesó Sánchez.

Pero su participación en tierras asturianas no solo se limitó a minutos. La victoria del Valencia también llevó su firma. “Lo único que recuerdo es un balón al espacio a Claudia. Ella comenzó a correr, yo me veía súper bien para el espacio, pero vi que se iba en línea de fondo y dije¿dónde me pongo ahora? Tiré el desmarque para atrás, me la pasó y marqué el gol. Ahí vi todas correr y fue un gran gol de equipo”, describió la canterana. Pese a su juventud —16 años— es una futbolista que destaca por su fuerza y potencia, además de tener un buen golpeo de balón. De eso último fue testigo el Real Oviedo.

Elena Sánchez es sinónimo de compromiso y persistencia. Una de esas jugadoras que siente los colores de verdad, que entiende el peso del escudo y que encarna la identidad del club allá por donde va. “Para mí ser del Valencia es un orgullo. Yo vengo aquí y yo no pienso que vaya a estar con mi equipo, yo pienso que voy a estar con mi familia. Me tratan como nadie y súper contenta de estar aquí año tras año y ojalá poder estar mucho más”, reconoció.

Más de media vida como blanquinegra

Noa Marchena puede decir, a sus 20 años, que lleva más de media vida defendiendo el escudo del Valencia. “Es mi segunda familia, siempre ha estado para mí en todos los momentos, tanto buenos como malos”, confesó. Desde que llegó en alevines, han pasado once temporadas hasta obtener la bonita recompensa. Cada categoría y campo que ha ido dejando atrás le han ayudado a formarse como futbolista y persona. Todavía le queda mucho camino por recorrer, pero uno de esos pasos que nunca se olvida lo dio contra el Alba Fundación: en el minuto 82 Mikel Crespo decidió cambiar de cromos con la salida de Tere Morató y la entrada de la joven delantera.

Al final son 11 años en el club y poder debutar con la que ha sido tu segunda casa es un sueño cumplido. Y me siento muy orgullosa de haber podido hacerlo con el Valencia. Significa una gran recompensa después de años de esfuerzo y de trabajo”, confesó Noa, que tuvo un estreno agridulce con la derrota de su equipo en tierras manchegas. Pero tras ese tropiezo, la meta sigue siendo clara: que el Valencia regrese a la máxima categoría. “Mi objetivo es poder seguir sumando minutos con el primer equipo y ayudarlo a ascender, que es el objetivo que tiene en este año”, comentó la canterana.

El redebut de Saray López

Hace una semana el Antonio Puchades se vistió de gala para recibir al filial del Real Madrid. En ese encuentro, que se selló con el reparto de puntos, Saray López volvió a disputar de minutos con la elástica del primer equipo. En 2022 ya debutó en Liga F frente al Real Betis en un choque que también se disputó en casa, pero después de siete temporadas en la entidad che, decidió que era momento de sumar nuevas experiencias. Así es como aterrizó en el DUX Logroño, en el Córdoba CFF y en el Mislata CF, donde jugó todos los partidos como titular y anotó cuatro goles.

Al inicio de la presente campaña regresó al filial del conjunto blanquinegro. “Cuando estás en casa nunca llegas a creer lo que dicen, ‘fuera de casa hace frío’ ahora para mí cobra sentido esa frase”, reconoció. Y su casa es el Valencia. “Todos los clubes por los que he pasado me han cuidado, pero el Valencia es mi infancia, es donde he crecido como persona y jugadora. En mi casa siempre ha sido nuestro club, ir a animarlo a Mestalla, pasar horas en la ciudad deportiva, ir a jugar a la calle con la camiseta del Valencia. Es un orgullo defender y volver a vestir los colores del conjunto che”, confesó Saray.

Recuperar la categoría

La temporada pasada fue muy cruel en Paterna. Al mismo tiempo que el primer equipo se despedía de la élite, el Valencia B descendía a Tercera Federación. A día de hoy, las ‘mayores’ mantienen viva la posibilidad de regresar a la máxima categoría del fútbol español: ocupan la cuarta posición con 35 puntos, por detrás del Deportivo Alavés (42) y Barça B (44) —equipo que, al tratarse de un filial, no podría ascender—. Mientras tanto, el Valencia B encabeza la clasificación de la cuarta categoría de fútbol con 47 puntos, cinco más que su rival más directo, el CD Castellón. Pero hay que ir más allá de la clasificación: el filial che todavía no sabe lo que es perder —15 victorias y 2 empates— y tiene 45 goles a favor y tan solo 4 en contra. Además, encadenan seis partidos sin encajar gol.

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