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Petxarroman: "Hidalgo nunca me dijo que no contaba conmigo, di yo el paso de salir"

Álex Petxarromán (Donosti, 1997) jugó tres años en el próximo rival del Deportivo, la Real Sociedad B, un equipo al que se enfrentó con el Andorra hace pocas semanas. El lateral, con contrato con el Deportivo hasta 2028, analiza su paso por Zubieta, al rival, su temporada Andorra, su primer año en A Coruña, mientras aporta las claves de su salida el paso verano y de lo que espera del futuro.

¿Cómo se encuentra en Andorra? Siempre es más sencillo emprender una cesión en un sitio conocido...

Sí, el país y el club los conozco y, en ese sentido, muy bien, pero sí es verdad que está siendo un año complicado.

Se puede decir que, aunque estuviese en el Athletic, el club en el que se forma es la Real Sociedad y como último paso el Sanse que se medirá este fin de semana al Deportivo...

Sí, eso es. Yo llego a los 13 años y estoy hasta los 24. Se puede decir que mi formación es allí. Hay muchos casos de jugadores que han subido al primer equipo, varios están en la actualidad y cada vez se trabaja mejor con los jugadores.

Con unas señas de identidad muy claras. No se pierden...

Sí, es un fútbol de más elaboración, para mi gusto es más vistoso y es lo que buscan para llevarlos al primer equipo.

¿Cúantos años pasa en la Real Sociedad B?

Diría que tres años, aunque hay un año que tengo una lesión bastante importante, que me rompo la rodilla y estoy prácticamente una temporada entera fuera. Juego varios partidos al principio, pero luego me lesiono y ya no juego más, que fue cuando pasó el COVID y todo eso. El año siguiente es el último, que es cuando ascendemos a Segunda División. Sí, diría que fueron tres años, sí.

Coincide con Xabi Alonso...

Cierto. Su primer año es cuando me lesionó la rodilla y al siguiente ascendemos con él como entrenador.

¿Ya se le veía algo especial desde el principio?

Sí. También es verdad que le tienes tanta admiración que cuesta un poco distanciarlo o diferenciarlo. Se veía que era diferente, tengo un recuerdo muy bueno con él porque creyó mucho en mí y apostó mucho por mí. Gracias a él también pude llegar a jugar en Primera División, en una gran parte.

Es el que le utiliza de lateral que hace las veces de pivote en ataque, una figura ahora muy utilizada...

Sí, tal cual. Es el que ve eso en mí, fue con él un poco el inicio del cambio. Se puede decir que él es el pionero.

A partir del partido ante el Andorra la Real Sociedad B remonta el vuelo. ¿Qué referencias tiene de ellos?

Pues sí, cuando llegaron aquí, hace tres partidos, estaban en una situación bastante difícil y, desde que nos ganaron a nosotros... Luego al Málaga en casa y ahora al Cádiz fuera. Han encadenado varias victorias consecutivas que les han dado bastante aire. Se puede decir que ahora mismo están en un buen momento.

¿Cómo valora estos meses en su vuelta a Andorra?

Yo vine con unas expectativas un poco diferentes y a lo mejor no se están cumpliendo. Ha sido un año un poco complicado a nivel mental y a nivel deportivo. Conocer el sitio y eso te da otra tranquilidad, pero si no te están saliendo las cosas (jugar con regularidad), es difícil. El partido de esta semana (fue titular ante el Zaragoza) me dio también mucha confianza porque era algo que necesitaba: tener partidos y tener minutos de competición.

Algo básico como tener contacto con la pelota, sentirse útil...

Sí, tal cual. El entrenamiento está muy bien, pero necesitas estímulos. Todos los jugadores necesitamos estímulos de campo, que te dan otro tipo de confianza para ir mejorando y para verte un poco al nivel de la categoría, que es difícil. Ya llevo varias temporadas en ella y ha sido uno de los años más complicados.

¿Cómo ha lidiado con ese año difícil a nivel mental del que habla?

Todo el trabajo que hice el año pasado con Sorribas (psicólogo del Deportivo) es otro tipo de aprendizaje que intentas aplicar en el día a día. Es un poco lo que he hecho. Siempre es complicado, porque tienes que pelear contra tu propia mente y se hace difícil, pero este año estoy orgulloso por eso, porque he sabido también dar la vuelta a la situación por mí mismo. Es algo que también te da confianza.

¿Qué les da Sorribas para que todos hablen bien de él?

Aparte de todo lo que sabe sobre este mundo, sobre el mundo mental y que él ha sido jugador también, sabe empatizar mucho con las personas y entender la situación de cada uno. A todo el mundo le ayuda, porque, además es una persona muy buena y siempre está con esa intención de ayudar, de animar, de motivar. Para mí es una pieza fundamental (en el Deportivo) que seguro que este año en el vestuario les estará ayudando mucho.

¿Qué espera conseguir en lo que queda de temporada?

Creo que los últimos diez o quince partidos de la temporada marcan mucho y la idea es jugar más. Aunque no esté participando todo lo que me gustaría, creo que estoy en un buen momento, me encuentro bien. Busco buenas sensaciones para terminar la temporada.

¿Cómo ve al Deportivo en la distancia?

Están consiguiendo muchas veces ser consistentes, ser sólidos atrás y van a estar peleando para ascender, aunque es verdad que queda mucho todavía. Nunca se sabe lo que puede pasar, pero están ahí, cerca, y hay equipo como para poder pelear, por lo menos, el ascenso.

¿Cómo se produjo su salida este verano del Deportivo? ¿Dio usted el paso o lo hizo el propio club?

Pues fue algo bastante complicado porque yo también venía del año pasado de arrastrar muchos problemas con el pubis. Llegó Antonio Hidalgo, que también tenía otra idea de juego, un poco diferente a mis características... Pero sí que es verdad que fue todo un poco impulsado por toda la gente que se firmó atrás, también se trajo algún jugador suyo... Entonces mirando un poco desde fuera cómo estaba la cosa, pues fui yo el que di el paso de decir: 'mira, creo que es mejor que salga y hacer un buen año' . Esa posibilidad de hacer un buen año, porque la temporada pasada terminé jugando, pero también fue complicada porque tampoco tuve todos los minutos que me habría gustado tener. Fue intentar buscar la mejor opción para poder jugar, aunque muchas veces no aciertas, porque no sabes lo que puede llegar a pasar. Pero, desde el punto de vista de ese momento, creo que tomé la mejor decisión. Fue algo mío, porque, con Antonio (Hidalgo), lo poco que estuve, me pareció un buen profesional. En ningún momento me dijo que no contaba conmigo. Sí que sabía iba a ser difícil, porque había mucha competencia y yo tampoco estaba en las mejores condiciones para poder pelear por un puesto, porque llevaba mucho tiempo arrastrando una pubalgia. Después de la pretemporada en Inglaterra, tuve que parar porque no me encontraba bien, para competir, y entonces fue esa la elección de salir a un sitio que realmente habían apostado por mí. Creía que era la mejor opción.

¿Y cómo va esa pubalgia? Son traicioneras...

Pues tengo mis momentos. Estoy bastante mejor de lo que estaba a principio de temporada, pero siempre tienes esos altibajos, porque es verdad que aquí en Andorra hace mucho frío y el frío tampoco ayuda; a veces cuesta arrancar. Pero estoy mucho mejor, aunque todavía no han desaparecido todas las molestias.

¿Cómo cree que fue su primera temporada en el Dépor, la pasada?

De altibajos. Llegué bien, en el primer partido estuve bien y es verdad que luego Imanol (Idiakez) también decidió cambiarme. Posteriormente, tuve el error (ante el Burgos) y gestionar todo eso... El Dépor es un sitio donde hay mucha presión y, al final, todo el mundo quiere llegar y aterrizar con buen pie, y no lo hice de la mejor manera. El final de temporada fue bueno, quitando el último mes que ya estábamos salvados y fue bastante malo para todos porque no se compitió como se debería haber competido, aunque también había otros motivos más allá de lo que eran los jugadores. El final de temporada mío personalmente fue bastante bueno y quedó un poco empañado por ese último mes en el que nadie estuvo a la altura del club.

Comentó que estaba orgulloso de haberse levantado esta temporada. ¿Cree que también lo hizo en la pasada en A Coruña?

Sí, siempre se dan situaciones, aunque lo de este año ha sido diferente porque va más con las expectativas mías personales, que ves luego que tampoco te dan las oportunidades que seguramente mereces. En A Coruña fue todo más por la pérdida de confianza por el error que me afectó bastante. También perdimos el partido. Siempre hay errores y aciertos, pero cuando hay uno y venías de jugar poco y encima pierde el equipo... pues es más complicado. También es verdad supe darle la vuelta. Muchas veces creemos que el mundo se acaba en el fútbol y hay una vida y hay cosas bastante más importantes. Muchas veces hay que relativizar las cosas. Y con la ayuda de Joaquín (Sorribas, el psicólogo) pues fue más fácil.

¿Su plan es volver a A Coruña en julio? Tiene contrato hasta 2028...

Sí, aunque luego habrá que ver... Queda muchísimo, quedan 15 jornadas y ojalá sea salvándonos y haciendo un buen final de temporada, y así volver el año que viene a A Coruña. También hay que ver lo que el club pretende, pero ojalá pueda ser con otro tipo de estabilidad.

No se da por vencido entonces en la idea de asentarse y triunfar en A Coruña...

Espero que sí, pero tampoco pienso en ello porque no es algo que dependa de mí. El club también tiene su parte de decisión. Si fuese por mí, evidentemente es un sitio en el que me encuentro a gusto. La ciudad me encanta, Riazor es un estadio único, un club histórico muy grande al que le tengo también mucho cariño porque estuve allí. Creo, además, que había un buen grupo en el vestuario y sería algo bonito poder volver, pero no lo pienso mucho porque sé que no depende de mí. Lo que sé es que tengo contrato y que el año que viene evidentemente volveré seguro, pero no sé en qué condiciones.

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