Toni Martín, uno de los empresarios catalanes con mayor prestigio internacional a nivel tecnológico. Nació en 1976 y se graduó en el EMBA del IESE en 2011 antes de iniciar su carrera en el Deutsche Bank, donde trabajó hasta 2020, cuando se lanzó al emprendimiento en nuevas tecnologías, atraido principalmente por el blockchain. Cofundador de Polygon Labs, forma parte de 'Moviment 42', precandidatura que lidera Marc Ciria y, en el caso de ganar las elecciones el 15 de marzo, sería el vicepresidente del área digital.
Este socio, con orígenes en la Cerdanya y que ha vivido en Barcelona, Alemania y Suiza, tiene también una relación muy especial con el Maresme, en concreto con Vilassar de Mar. En 2023 adquirió el NFT de Alexia Putellas en una subasta por 275.000 euros y, curiosamente, aquella compra le ha llevado al lugar en el que hoy se encuentra, las elecciones a la presidencia del Barça. Toni Martín visitó SPORT para, entre otras cosas, explicar que "la tecnología es la única vía real para que el Barça salga del atasco económico".
¿Qué hace un experto en tecnologías en unas elecciones del Barça?
En mi caso, lo que me mueve es el amor al Barça. Todo empieza conociendo a personas con las mismas inquietudes. Hace tres años, hablando del club con Marc Ciria, Iván Cabeza y Pere Gallego, coincidíamos en que hacía falta una regeneración profunda y empezar a hacer las cosas de otra manera. Tal y como se están haciendo ahora, parece que vamos hacia un callejón sin salida. Creo firmemente que la industria digital es el motor del siglo XXI y que puede ayudar al Barça a salir del atasco económico en el que se encuentra. De ahí nace mi implicación.
¿Cómo se conocen?
A veces digo que somos “la candidatura de Alexia”. Y lo explico: compré el NFT de Alexia cuando el club lanzó la colección “Empowerment”.
¿NFT?
Sí, una obra digital certificada en blockchain. Hace tres o cuatro años, a través de Barça Vision, el club lanzó dos ediciones: la primera dedicada a Johan Cruyff y subastada en Nueva York; la segunda, a Alexia. Yo acudí a la subasta y tuve la suerte de adquirirla.
Qué alegría.
Parte del paquete incluía un encuentro con Alexia Putellas. Lo hice coincidir con los 15 años de mi hija Laia y fue un momento muy especial. El encuentro debía durar quince minutos y acabamos hablando una hora y media. Es una persona cercana, natural y muy tranquila. En su entorno estaba Pere Gallego. Un mes después, Pere me llamó y me dijo: “Toni, tienes que conocer a gente que quiere hacer cosas nuevas por el Barça; quizá encajes”. Nos reunimos en un hotel y conectamos con Iván y Marc. Pere fue el nexo.
En la precandidatura todos hablan maravillas de usted.
He tenido la suerte de vivir en Alemania y en Suiza, y la experiencia internacional ayuda. Pero la historia de éxito que se me atribuye no es individual. Nuestra idea inicial fue desarrollar soluciones con una tecnología llamada Zero Knowledge Proof (ZKP), pruebas de conocimiento cero, una herramienta criptográfica con dos aplicaciones clave: proteger la privacidad de la identidad —para mí es esencial que no se puedan vender los datos de los socios— y resolver problemas de escalabilidad.
Me estoy perdiendo.
Empezamos trabajando la privacidad y detectamos que, para aplicar el sistema a votaciones, necesitábamos escalarlo: solo podíamos procesar 15 votos por segundo. Adaptamos la tecnología y desarrollamos una plataforma de pagos. Finalmente, una de las grandes plataformas blockchain del mundo, Polygon, nos adquirió e integró. Cuando se habla de “historia de éxito”, se refiere a eso. Pero éramos 35 personas dejándonos la piel. Fue un logro colectivo.
Ya me he perdido. Si usted fuera un futbolista, ¿quién sería?
Quizá un perfil como Carles Puyol o Sergi Roberto. Mi familia es de la Cerdanya y luego nos trasladamos a Barcelona, al barrio de Sants. Vivíamos en Violant d’Hongria con Begur; subías por Riera Blanca y ya veías el Camp Nou. Familia humilde, con valores muy marcados. Estudié en los Salesianos de Sarrià; mis padres hicieron un gran esfuerzo. Cogía el autobús 70 cada día. Jugaba a fútbol, entrenábamos en campos de tierra y en los anexos al Mini Estadi. Recuerdo cruzarnos con jugadores como Laudrup o Zubizarreta, también con Johan Cruyff. Éramos niños. Al terminar los partidos, venía Robert Fernández y te decía: “Lo has hecho bien”. Esa sensación de familia es lo que más recuerdo del Barça.
¿Iba al Camp Nou?
Mi padre compartía carnets con el señor Palau. Muchas veces uno de los dos no podía ir por trabajo, pero yo siempre acababa yendo. Con el tiempo entendí que fueron muy generosos y ese legado es con lo que me quedo.
Ahora vive en Suiza.
Sí, tengo allí mis empresas. Viajo constantemente por conferencias y clientes.
Si ganan las elecciones, ¿volverá?
Sí, claro. Es parte del precio a pagar y lo asumiría con gusto.
Quiero implementar un modelo más participativo, donde cada tres meses el socio pueda decidir cuestiones concretas, como en Suiza
¿Qué sería lo primero que haría a nivel tecnológico?
Primero analizar lo que realmente tenemos, pero si tengo que señalar una prioridad: implantar el voto digital o telemático, como en Suiza. Un modelo más participativo, donde cada tres meses el socio pueda decidir cuestiones concretas —por ejemplo, la tercera equipación—. No fichajes, eso corresponde al área deportiva, pero sí decisiones que competen al socio. Y unificar las aplicaciones actuales, entradas, socios... en una sola: todo integrado. Es relativamente sencillo.
¿Voto telemático?
Sí, es más seguro. Con blockchain y verificación móvil es más seguro que el voto por correo. Tecnológicamente está resuelto; si no se hace es por falta de voluntad.
¿Aquello de recuperar al socio?
Sí. Hay que volver a ponerlo en el centro. Fui con mi ahijada al Johan Cruyff y no me dejaron entrar a hacer una foto si no pagaba 100 o 150 euros. Ese no es el espíritu. También lo vemos en el estadio: cambios constantes de asiento, turistas que no conocen el himno, colas interminables mientras un socio con 50 años de antigüedad espera. Hay que recuperar el estadio para el socio.
¿Con tecnología?
No ha habido una estrategia global. Hace dos o tres años presenté una propuesta de fan engagement con Polygon: CRM global, app unificada, ticketing integrado, modelo “figital” (físico + digital), integración de camisetas en videojuegos… Se desestimó, que es legítimo. El problema es que no se ha presentado ninguna alternativa sólida.
¿Por qué?
Todo se orientó a justificar la palanca de Barça Vision por 408 millones, con socios como Vestigia, NIPA, Orpheus o Aramark, que no son referentes tecnológicos globales. Podrías haber buscado alianzas con Amazon o Apple. El estadio de los New England Patriots, por ejemplo, está completamente interconectado con Amazon. El conocimiento existe. Hay trabajadores frustrados porque no pueden ejecutar planes. Se han vendido áreas como NFTs o gaming sin desarrollarlas realmente.
No ha habido una estrategia global, presenté una propuesta y se desestimó, que es legítimo, pero es que no se ha presentado ninguna alternativa sólida
Fue muy crítico con el patrocinio fallido de ZKP.
Ya era llamativo que una empresa utilizara el nombre de la tecnología como marca. Además, detrás había figuras controvertidas como Andrew Tate. Muchos desarrolladores lo detectamos y pedimos explicaciones. Finalmente el acuerdo se rompió. Desde el punto de vista reputacional fue positivo para el club.
¿Cómo puede ayudar la tecnología a pagar deuda y generar ingresos?
Es la única vía estructural. El Barça tiene una marca global extraordinaria, pero sigue gestionando el fútbol como en 1970: derechos de TV, camisetas, match day y patrocinio. El entorno digital permite crear sistemas de incentivos reales: si ves diez partidos, obtienes recompensas; si asistes a todos los partidos de Copa, prioridad en semifinales. Fidelización efectiva.
Eso no es tecnología, es sentido común.
Cierto, pero es que tenemos 500 millones de simpatizantes y apenas un millón de correos electrónicos registrados. Si los otros 499 millones aportaran un dólar, el impacto sería enorme. Pero no vendiendo humo, sino ofreciendo valor, como hace Netflix. Con una inversión inicial de 10 millones se podrían generar 30 o 40 el primer año, 100 el segundo y, en cinco años, alcanzar 400 millones acumulados. Lo importante es que el área digital sea transversal: legal, deportiva, datos médicos, internacionalización, estadio, socios… Todo apoyado en análisis de datos e inteligencia artificial.
El Barça tiene una marca global extraordinaria, pero sigue gestionando el fútbol como en 1970
¿Lo ve urgente o hay tiempo?
Mi opinión personal es que en tres años el club podría acabar en manos de un fondo árabe o un magnate extranjero. Somos el club más endeudado del mundo. Quizá estemos ante las últimas elecciones realmente abiertas del Barça. Ojalá la gente vote. Hay que recuperar la ilusión, como en 2003, pero desde el multiliderazgo. En mi equipo somos 35 personas y funcionamos con un modelo similar al de los New Zealand national rugby union team: alto rendimiento, confianza y responsabilidad compartida. Ese es el modelo que me gustaría trasladar al Barça.