Esta moneda de 5 pesetas de 1809, que bien podría estar acumulando polvo en algún cajón, puede convertirse en una fortuna de hasta 27.000 euros. Hablamos del legendario "duro de Gerona", una pieza nacida en plena Guerra de la Independencia que fusiona historia, escasez y artesanía improvisada.
El origen de esta valiosa moneda
Durante el asedio francés a Gerona en 1809, la ciudad resistió heroicamente bajo el mando de Mariano Álvarez de Castro. Aislados y sin recursos, los gerundenses fundieron objetos de plata de hogares e iglesias para crear moneda propia y financiar la defensa.
El monasterio de San Pedro de Galligants albergó este taller secreto, que se movió varias veces huyendo de los cañones napoleónicos. Este contexto de urgencia explica su rareza: solo se conocen unos pocos ejemplares en todo el mundo, con la casa de subastas Cayón confirmando apenas tres.
La plata, de 850 milésimas de pureza (un dato bastante inferior a lo que suele ser habitual en las monedas), provenía de cucharas, cruces y joyas cotidianas, lo que añade un toque humano a su valor. Como ves, tiene todo los ingredientes para convertirse en un tesoro real para los coleccionistas.
Con 39 milímetros de diámetro, 27 gramos de peso y 2,2 milímetros de grosor, el anverso muestra el busto de Fernando VII. El reverso luce el escudo coronado, más un canto estriado oblicuo que la distingue de otras monedas estándar de la época.
En 2018, un ejemplar en condiciones muy buenas se vendió por 27.000 euros en Cayón, récord imbatido desde entonces. Su escasez extrema dispara la demanda: cada aparición genera un extraño frenesí entre lo coleccionistas que buscan reliquias de la resistencia catalana.
Las plataformas numismáticas especializadas la catalogan como una de las 5 pesetas más codiciadas de la historia, lo que explica el valor que puede alcanzar en estas subastas entre los coleccionistas. Factores como su estado de conservación y la procedencia elevan todavía más su cotización.